Añorar el futuro que no existió
Me costó terminar el domingo a la noche.
Me hubiera gustado pensar que ya no lo pienso.
Me gustaría pensar que pensarlo ya no forma parte de mis pensamientos.
Pero no es así, lamentablemente.
Una amiga me dijo que extrañar el futuro no tiene sentido porque extrañar es pasado.
Exactamente es eso lo que estoy sintiendo, extrañarlo es querer volver a él, a la persona que él sigue siendo en mis recuerdos.
Para ser más clara voy a describir detalladamente, de manera puntillosa todo eso que añoro y no existe más:
1- Extraño dormir abrazada a él, su cabeza contra mi pecho mientras lo miro dormir.
2- Extraño ir a buscar comida en el auto, estacionarlo mirando el río y reirnos mientras nos peleamos por ver que música escuchamos.
3- Extraño verlo entrar a mi casa, la que era mi casa en ese momento que ya no lo es más, y abrazarme. Arroparme en sus brazos, sentirme cuidada, querida, amada, correspondida.
4- Extraño el idioma que habiamos creado, secreto e interno, inexplicable, inexorable y que estaba prohibido compartir.
5- Extraño su risa boba y cómo me hacía reir.
Pero además de extrañar cosas de él, extraño esa versión de mi misma que era, la cual ya no soy.
Pasé el final de mi domingo con otra persona, tocó timbre y entró.
No disfruté tanto su presencia como si hubiera sido él.
Es obvio que no se puede remplazar lo que se carece en los brazos de alguien más.
Me gustaba la idea de poder tener a alguien con quien dormir pero antes del amanecer se fue.
Escribo sin rubo solo para deshacer el dolor.
No tiene cohesión lo que estoy escribiendo pero cada palabra que dejo duele menos dentro de mí.
Pensé que repitiendo todo lo que haciamos con alguien más, (como vos hiciste) me iba a sentir mejor.
Pero no.
En fin, extrañarte es extraño porque siento que ya no te conozco.
Extrañarte es pensar en esos sueños que teníamos que se desvanecieron, como cuando está acabando tu canción preferida y no querés que termine.
Me acuerdo cuando te ví por primera vez, todo alto, todo sensible, todo vos.
Crecer es darme cuenta que ni vos eras tan adulto ni yo tan niña.
Ni vos tan maduro ni yo tan inmadura.
Ese 22 de octubre me pareciste demasiado grande y atrapante.
Solo nos separaban tres años de edad y ahora nos separan los proyectos que nunca llegamos acabar.
Es loco pensar que lo eras todo para mí y yo para vos.
Pero ahora…
Ahora somos dos extraños, por eso no puedo extrañarte, porque la persona que extraño solo existió en ese periodo de tiempo que nos conocimos.
Es extraño extrañar a un extraño que conocimos alguna vez.
Por eso ya no lo quiero hacer más.
Comentarios
Publicar un comentario